La noche redonda de Herbie Hancock en Chile

Herbie Hancock en Chile 2013

Debo decir que salí con un gran y peligroso prejuicio camino al concierto que Herbie Hancock daba la noche del 14 de Agosto en el teatro Caupolicán. Trio para piano más tabla se alejaba de la imagen tradicional que he tenido de la música de Hancock. Me penaba el hecho de no contar entre sus filas un instrumento melódico tradicional como ha hecho durante la mayor parte de su carrera, e incluir uno percutido como lo es el  Tabla indio.  Pero estaba profundamente equivocado, y solo me daría cuenta  una vez que sus piezas magistrales fuesen llenando de color las opacas instalaciones del teatro.

En esta oportunidad venía acompañado de  Vinnie Colaiuta en batería, uno de los músicos de sesión de mayor reconocimiento de las últimas décadas, el bajista James Genus y el maestro del Tabla Indio Zakir Hussain, leyenda en su país reconocido como gran embajador cultural y de la música india en occidente,  heredero de su padre Ustad Alla Rakha, histórico tablista de Ravih Shankar

“Actual Proof” fue el tema con que abrió el concierto, demostrando inmediata solidez en cada uno de sus pasajes. Una vez finalizado,  toma el micrófono para referirse en un contundente spanglish de lo complacido que se encuentra por volver a tocar en Santiago. Acto seguido, presenta a cada uno de sus músicos derrochando carisma y simpatía, las cuales rompieron la distancia con un público que abarrotaba el Caupolicán hasta el tope de su capacidad.

A continuación nos introduce en la siguiente pieza, una combinación –en sus propias palabras- de “lo nuevo con lo viejo” la mezcla de dos canciones: la compleja “Seven teens” escrita por el guitarrista Lionel Loueke, y la popular “Water melon man” extraída de su álbum debut “Takin’off” de 1962. Es aquí donde demuestra virtuosismo en conversación mano a mano con el bajista James Genus. Utilizando su Keytar (sintetizador que se toca colgado a la usanza de la guitarra), generan una verdadera charla no verbal de amigos plagada de poliritmias y contratiempos apoyados en la sólida base percutiva de la sociedad Colaiuta / Hussain.

Posteriormente nos introduce en la magia del Vocoder, efecto modulador de la voz, para cantar “Come running to me” de su álbum de 1978 “Sunlight”

El siguiente plato de la noche lo entrega el maestro Hussain, quien en solitario nos conduce por místicos paisajes dibujados con su Tabla. Con un público hipnotizado, absorto y completamente silenciado, evoca complejos entramados rítmicos que incluso contemplan pasajes melódicos. Una vez concluido este viaje, es el turno del maestro Hancock quien al mando de su piano de cola nos transporta con cálidas y tranquilas progresiones por momentos placidos y románticos que ponen al teatro en calma, en silencio, en plenitud.

El último gran momento lo compone el bis de la banda. El público del Caupolicán intuía que algo faltaba en el aire, había que terminar arriba, electrizados en cuerpo y mente. En la única gran salida de los músicos resuenan los beats de la ochentera “Rockit” los que darán paso en mezcla perfecta a las líneas de bajo características de “Chameleon” de su afamado álbum “Head Hunters” de 1973.

Otro par de hits que cerraron una noche redonda, no para este grupo de genios, si para el público que definitivamente se retiró más que conforme del histórico Teatro Caupolicán, digamos que más bien extasiados.

 


Nota: Alex Escobar

Fotografías: Francisco Pineda


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